No robes a los muertos…
Trabajando de guardia en un cementerio, pocas cosas me sorprenden. Cuando inicie, el guardia anterior, me habló de ruidos, voces, lamentos, sombras, apariciones; pero, no me preparó para lo que yo fui testigo. Era una noche de enero; el frío calaba hasta los huesos. Un día bastante movido, por lo que el encargado me había dicho; más servicios de lo normal. Aunque los servicios habían sido muy normales, hubo uno en particular que llamó la atención del encargado. Cerca de las 7 de la tarde, se programó una despedida; por lo regular, los servicios se hacían a mediodía o al inicio de la tarde; este estaba programado al ocaso. Una inusual lluvia ligera hacia la despedida aún más sombría y tétrica. Un gran contingente se reunió para dar el último adiós a aquel que yacía en una fría caja de madera. Flores, coronas, ramos, eran tantos que el espacio era insuficiente para albergar a tantos dolientes que querían mostrar sus respetos al difunto. No pocas bandas, grupos musicales, soli...