Madam Xandú
Escribo estas líneas aún sin plena conciencia de saber si es verdad o tan sólo el delirio de un hombre que estuvo muerto por 30 minutos. Mi mente parece no procesar la información recibida y mi educación científica se resiste a tomarlo como real; sin embargo, las enseñanzas de mi madre y mis creencias religiosas tratan de darle un sentido etéreo a lo sucedido. Recuerdo una lluvia incesante mientras conduzco mi auto en la carretera. Luces de frente, un chirrido, un golpe seco y obscuridad total. Escucho a lo lejos, las voces de aquellos que luchan por mantener mi corazón latiendo; figuras borrosas trabajan a mi alrededor; agujas, pitidos, alarmas; todo a lo lejos, como tratando de recordar un sueño. En un momento, me dejo llevar; no importa nada; todo es paz, tranquilidad; no hay dolor; no hay conciencia; tan sólo un deseo de descansar. Parpadeo un poco y puedo verme a mi mismo, rodeado de personas usando batas blancas. Por sus gestos y rostros, deduzco...