Madam Xandú
Escribo estas líneas aún sin plena conciencia de saber si es verdad o tan sólo el delirio de un hombre que estuvo muerto por 30 minutos.
Mi mente parece no procesar la información recibida y mi educación científica se resiste a tomarlo como real; sin embargo, las enseñanzas de mi madre y mis creencias religiosas tratan de darle un sentido etéreo a lo sucedido.
Recuerdo una lluvia incesante mientras conduzco mi auto en la carretera. Luces de frente, un chirrido, un golpe seco y obscuridad total.
Escucho a lo lejos, las voces de aquellos que luchan por mantener mi corazón latiendo; figuras borrosas trabajan a mi alrededor; agujas, pitidos, alarmas; todo a lo lejos, como tratando de recordar un sueño.
En un momento, me dejo llevar; no importa nada; todo es paz, tranquilidad; no hay dolor; no hay conciencia; tan sólo un deseo de descansar.
Parpadeo un poco y puedo verme a mi mismo, rodeado de personas usando batas blancas. Por sus gestos y rostros, deduzco que siguen luchando por tenerme con vida.
Estoy de pie, con la ropa con que me siento más cómodo. Me pierdo en los movimientos frenéticos del personal del hospital; pero, yo veo todo en cámara lenta; un sutil letargo me comienza a rodear.
Por el rabillo del ojo, descubro a alguien a mi lado; volteó rápidamente; es una mujer muy hermosa, vestida con un elegante traje sastre cortado a la medida; zapatos de tacón que estilizan aún más su grácil figura; maquillaje que parece profesional; parecía estar lista para una sesión de fotos para una revista de modas; no puedo apartar mi mirada, su belleza hipnotiza.
Voltea a verme; bajo la mirada apenado; sus ojos verdes son cálidos y atrayentes.
Sus labios carmín se abren, una voz dulce suena en mis oídos.
- Aún no es hora.- me dijo mirándome a los ojos.
- Usted es..?- alcancé a balbucear.
- Me han puesto muchos nombres: La Muerte, La Niña Blanca, Ah Puch, Mictlantecuhtli; pero, yo prefiero Madam Xandú.- contestó serena.
Mi cabeza daba vueltas tratando de procesar el estar hablando con aquella dama. Mil preguntas se arremolinaban en mi garganta; su mirada parecía leer mi mente; sólo sonrió.
Me dijo que mi entendimiento no alcanzaba para digerir todas las respuestas. Hice la pregunta que todos tenemos al acercarse la hora, pregunté que había después; ella me miró y me explicó que el momento final es cómo quedarse dormido, empezamos a soñar; al dormir, un sueño nos puede parecer que duró toda la noche aunque hayan sido sólo unos minutos; ese sueño se alarga hasta que al cerebro no le llega oxígeno, ni sangre; simplemente se desconecta y nos deja en ese limbo donde podemos estar con nuestros seres queridos; pero, no es real, es tan sólo nuestro cerebro ayudando a nuestro cuerpo en la transición; es sólo un mecanismo de defensa.
Entonces que sucedía con todo aquello que nos habían enseñado, lo que sabíamos por las religiones y las creencias; era todo mentira? El cielo, el infierno, la reencarnación?
Sus ojos me miraron compasivos, como quien le explica algo abstracto a un niño pequeño.
- El hombre siempre ha buscado una explicación para todo aquello que no entiende o e puede explicar; las religiones dan una explicación etérea a una situación física; todos tenemos miedo de lo qué hay después de la vida, algunas religiones prometen el encuentro con el creador; otras más hablan del regreso en un nuevo cuerpo; otras tantas explican castigos y premios, de acuerdo a la conducta en esta vida; todo depende de las creencias de aquel que se va; hay quienes se acercan a alguna fe, buscando la paz antes de partir, por llamarlo de alguna manera; sin embargo, la realidad del fin de la vida, es mas mundano.- dijo ella sin quitar los ojos de los que trabajaban en el hospital.
Me sentí engañado; de que valía todo lo estudiado y aprendido, si todo terminaba con un pitido constante en una máquina que monitoreaba el corazón. Eran tantas mis preguntas y mis dudas, mi cerebro daba vueltas, procesando la información recibida.
Ella tomó mi mano, la sentía fría; tan sólo una probada de lo que se avecinaba al fin de la existencia.
Le pregunté sobre la teoría de los 21 gramos y el peso del alma; ella dio un suspiro largo y me explicó que el movimiento también tiene injerencia en el peso y al detener el cuerpo toda actividad, latidos del corazón, respiración, funciones corporales inconscientes, etc. hay una disminución de peso poco significativa cómo pueden ser los 21 gramos.
Le argumenté acerca de aquellos que cuentan sus experiencias al poder regresar de la tumba; los que han sufrido un ataque al corazón y han estado clínicamente muertos y regresan de la muerte; cómo pueden ser tan parecidas las historias de todos ellos si no hay nada después. Madam Xandú comparó la situación con las experiencias de quienes declaran haber sido víctimas de abducciones por parte de entidades extraterrestres: las similitudes son sorprendentes: las descripciones de los seres, los entornos en donde son recluidos, situaciones símiles de experimentación y estudio; que podrían ser explicadas a través de una concepción provocada por los medios de comunicación y películas que pueden funcionar como una gran hipnosis colectiva, dando como consecuencia este parecido en las historias; no podría ser un caso con las mismas características: una luz al fondo de un túnel con música relajante de fondo y una sensación de paz y tranquilidad; porqué nadie ha descrito a la muerte como Dante describió el infierno, lleno de sufrimiento y agonía; donde está el castigo que pregonan las religiones a aquellos que no siguen sus enseñanzas; nunca ha habido una descripción de la muerte de otra manera que no sea de paz y tranquilidad; ese es el último recurso de supervivencia del cerebro para evitar el sufrimiento.
Quise rebatir las conclusiones tan frías; hablé de la futilidad de la vida humana; que no tenía caso buscar el más allá, la vida eterna, si nada de eso existía. Me miró con furia.
- Los humanos tienen tanta vida cómo cualquier otro ser sobre la tierra; respiran, se reproducen, sobreviven como cualquier otro ser. Crees que porque tienen consciencia, dominan el mundo, crean religiones y maneras de controlarse los unos a los otros y a las demás criaturas son superiores? Así como todo ente en la tierra termina su ciclo, así sucede con los humanos. Hablas de la inexistencia de la vida eterna y yo te digo que existe; pero no de la forma que te prometen las religiones; “muchos son los llamados y pocos los elegidos…” dijo alguien que realmente entendió lo que eso significa. Quieres ser inmortal? Has algo que cambie la historia de aquellos que te rodean; logra algo por lo que la humanidad sea mejor; la historia humana está llena de esos que alcanzaron la inmortalidad, para bien o para mal; aquellos que cumplieron su ciclo y aún siguen siendo recordados por sus actos; todos los demás tan solo han pasado sin pena ni gloria, quieres ser uno más en la humanidad?- me contestó mientras su mirada trataba de leer lo que tenía mi mente.
Un lejano pitido y un largo suspiro por parte de uno de los médicos, rompió la tensión del momento. Ella volteó hacia donde estaban aquellos que buscaban salvarme la vida. Me miro una vez más y dijo que era hora de regresar; que pensara lo que habíamos hablado.
No tuve tiempo de responder. Estaba otra vez acostado, sintiendo todo aquello que los médicos hacían.
Estas líneas las escribo en un momento de lucidez; después de un sueño donde volví a ver a Madame Xandú. No sé si estoy perdiendo la cordura o, por el contrario, estoy encontrando la iluminación.
Necesito un momento para pensar…
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