Ahí está otra vez (terror)
Ahí está otra vez…
Tocando el vidrio de la ventana.
Son las 3:15 de la mañana y es la sexta ocasión esta semana.
Ahora entiendo que no debimos…
Ahora comprendo las advertencias que nos hicieron…
Los golpes no cesan. Me tapo los oídos y aún los escucho…
Mis amigas ya se fueron…
A quien se le ocurrió en primer lugar.
Fue después de aquella película de brujas que vimos en casa de una de nosotras.
Empezamos a platicar de lo interesante que sería poder hacer todo lo que la brujas hacían; nos impresionó el dominio que tenían de los conjuros y cómo las entidades demoniacas las obedecían.
A alguna de nosotras se le ocurrió usar una ouija; pero, no tuvimos la experiencia que buscábamos. A otra se le ocurrió comprar libros de magia que pudiéramos encontrar en las librerías; pero, nos decepcionamos una vez más.
Una tercera sugirió que buscáramos una bruja real que nos enseñara magia negra y brujería. Todas acordamos investigar para encontrar quien nos instruyera. Pasaron los días y ya casi había olvidado en asunto, cuando una de mis amigas dijo que le habían conseguido la dirección de una señora que era considerada una bruja real.
El fin de semana fuimos a buscar a la bruja. La dirección que nos dieron estaba en Ecatepec, Estado de México. La zona era de clase modesta en los suburbios de la Ciudad de México. Tuvimos que preguntar varias veces para encontrar la dirección. Íbamos en el coche de una de nosotras y aún así tardamos mucho en llegar. La casa estaba en una calle que subía sobre la ladera de un cerro; la calle tenía una inclinación tan grande que sentíamos que el carro de podía ir para atrás. La casa no tenía nada de especial. Tocamos a la puerta y una señora normal nos recibió. Preguntamos por la bruja y ella respondió que era ella a quien buscábamos. Nos preguntó qué cómo nos podía ayudar.
Le explicamos que queríamos ser brujas y que le pagaríamos por enseñarnos. Ella se negó; dijo que no podía hacerlo. Una de mis amigas se burló diciendo que con solo ver donde vivía, se notaba que sólo engañaba a la gente. Otra le ofreció dinero porque se notaba que necesitaba el pago. Yo podía ver que la mujer se enfadaba cada vez más.
Nos pidió que nos fuéramos; que no teníamos nada que hacer ahí. Otra de mis amigas nos animó a irnos porque era evidente que la señora no podía darnos lo que necesitábamos.
Evidentemente molesta, nos dijo que si queríamos ser brujas, ella tenía lo que nosotros buscábamos. Entró a una habitación en la casa y no tardó en regresar. Traía un libro en sus manos.
Dijo que nos podía vender ese libro que contenía conjuros muy peligrosos; como adivinación por cartas y café y hasta el poder solicitar obediencia a demonios. Una de mis amigas la miró recelosa y le dijo con desdén que nos iba a pedir mucho dinero por el libro. La mujer rio con sorna y le dijo que el libro costaba 80 pesos. Nos miramos con escepticismo. Nos dijo que lo podíamos ojear para ver su contenido. Al revisarlo, pudimos ver que contenía todo lo que la mujer decía. Otra de mis amigas estaba reticente y le preguntaba cuál era la trampa; la mujer dijo que no había trampa que ese era el costo del libro.
Una vez que la venta estuvo hecha, la mujer nos dijo que el libro estaba maldito y que para poder deshacerse de él, se tenía que vender más barato de lo que se había comprado y no se podía destruir o regalar. El libro cumplía todo lo que se podía leer en él; pero, siempre habría un precio por cualquier favor. Una vez dicho eso, nos pidió que nos fuéramos.
Ya cuando íbamos de regreso a la Ciudad de México, revisamos el libro; parecía más bien un cuadernillo de copias. Alguna de las muchachas empezó a leer algunos de los conjuros y parecían reales. Al llegar a la casa de una de nosotras, decidimos sacarle copias al libro, porque todas éramos dueñas de él.
Al tratar de copiarlo, todas las páginas salían en blanco; usamos diferentes copiadoras y el resultado era igual. Quisimos escanearlo y el resultado era el mismo. Decidimos turnarnos para tener el libro y poder leerlo.
Una de mis amigas se llevó el libro primero.
Al día siguiente, ella no llegó a clases. Tratamos de llamarle por teléfono y no contestó. Las clases fueron muy complicadas y ya no volvimos a llamarle. Un día después, al llegar a la escuela, vi a los padres de mi amiga en la oficina del director y una de mis otras amigas llorando desconsolada; nos mostró el periódico del día y con ver el encabezado quedamos en shock. El diario hablaba de el brutal asesinato de una joven en su casa; el reportaje describía a detalle lo que la policía había encontrado; nuestra amiga se había encerrado en su cuarto para irse a dormir; los padres no escucharon nada durante la noche; pero, al abrir el dormitorio para despertar a la muchacha, la habitación estaba llena de velas negras, los muebles se habían movido para dejar espacio en el centro; en el piso estaba dibujada una estrella de 5 puntas; en cada punta de la estrella se encontraba un elemento distinto: un vaso con agua, sal, tierra, una vela que se había consumido y un anillo de oro. Lo más espeluznante era que nuestra amiga se había ahorcado y había quedado colgando encima del centro de la estrella. No se podían explicar cómo lo había hecho porque se balanceaba de mucha altura y no había signos de lo usado para subirse. Ella había usado hilo de pescar para ahorcarse; el sedal se había enterrado en su cuello mientras la asfixiaba; sus ojos se habían desorbitado y casi salido de sus cuencas; de la cortada producida por el hilo, se habían desprendido unas gotas de sangre que habían caído al centro de la estrella.
Mi amiga que estaba casi histérica nos dijo que no sabía cómo, el libro había aparecido dentro de su bolso. Decidimos reunirnos esa noche para ver el libro.
Nos reunimos en casa de una de mis amigas. Sus padres estaban de viaje y la casa estaría sola. Las 3 estábamos en la recámara de la dueña de la casa. Una combinación de miedo y curiosidad nos invadía. Optamos por pensar que nuestra amiga se había suicidado; pero, no podíamos explicar cómo había aparecido el libro en el bolso de una de nosotras.
Abrimos el libro y pudimos ver muchos escritos que parecían conjuros y hechizos; encontramos uno que aseguraba que daba al que lo realizaba poder sobre un demonio y que le concedería cualquier cosa que deseara.
Nos vimos unas a otras y discutimos hacerlo y pedir traer de regreso a nuestra amiga; los ingredientes eran cosas que nuestra amiga tenía en su casa. Una de nosotras decía que no quería tener nada que ver; explicaba que tenía un mal presentimiento, tenía miedo. La dueña de la casa se sentía responsable de la muerte de nuestra amiga y está dispuesta a hacer lo que fuera para eliminar esa culpa. Consiguió lo que pedía el libro y nos dispusimos a realizar el conjuro.
Hicimos una estrella de 5 puntas con sal de tamaño que las 3 cupiéramos en el centro; cada punta debía tener un elemento distinto: un vaso con agua, un puño de tierra, una vela encendida, el otro estaba vacío indicando aire y el último debía tener sangre humana para indicar un sacrificio; usando un una navaja, nos cortamos cada una un dedo y exprimimos unas gotas para una pequeña copa de vidrio. Nos colocamos dentro de la estrella, porque ese lugar nos protegería de cualquier demonio y empezamos a repetir un conjuro que estaba en latín; no entendíamos lo que estábamos recitando y, aún así continuamos.
Cuando habíamos repetido la frase por sexta vez, oímos que algo golpeaba el vidrio de la ventana; estábamos en el segundo piso y el golpeteo era fuerte y claro; el libro especificaba que debíamos permitir la entrada a quien se presentara. Cuando dijimos que podía pasar, la ventana se abrió y una ráfaga de aire frío entró en la habitación.
El libro decía que ese era el momento de darle al demonio la primera orden. La dueña de la casa le ordenó traer a nuestra amiga muerta de regreso.
De repente, nuestra amiga que tenía más miedo, dio un grito escalofriante; saltó fuera del centro de la estrella; cayó al suelo; cuando empezaba a levantarse, se volteó hacia nosotros y de su boca salió la frase “aquí estoy amigas” y soltó una carcajada diabólica que llenó la habitación; los ojos de nuestra amiga estaban inyectados de sangre.
Después de la carcajada, siguió un grito de agonía. La piel de nuestra amiga se empezó a estirar; se estiraba cada vez más; como si estuviera conteniendo algo más grande. En un momento, la piel se desgarró dejando al descubierto músculos, huesos y órganos; la sangre salpicó por todos lados.
Algo salió del cuerpo desgarrado de nuestra amiga y unas garras, afiladas como navajas, se cerraron alrededor del cuello de la dueña de la casa. Ni siquiera la alcanzaron a estrangularla, las garras se enterraron en el cuello y lo cercenaron hasta casi decapitarla.
Corrí hacia la puerta y me tropecé con una masa sanguinolenta de órganos y músculos que alguna vez había sido mi amiga.
Al llegar a la calle, corrí todo lo que pude hasta llegar a mi casa. Mi madre me preguntó si estaba bien; pero, no supe cómo explicar lo que acababa de vivir. Simplemente me disculpe y me encerré en mi habitación.
Encima de la cama se encontraba el libro.
Hoy hace ya 7 días que sucedió y todos los días en la madrugada escucho esas garras tocando en mi ventana.
Logré venderlo en 19 pesos, porque yo puse 20 pesos para comprarlo.
Fui a ver a la bruja en Ecatepec y me dijo que el demonio que invoqué, me seguiría buscando hasta que me concediera lo que pidiera; pero que recordara que había un precio que pagar.
Ya son las 3:30 de la madrugada. Se que la ventana dejará de sonar hasta el amanecer.
Aún durante el día, puedo escuchar ese sonido.
Me estoy volviendo loca.
No se quien tenga ahora el libro. No he querido investigar. Me da miedo ver noticias y descubrir algo como lo que yo viví.
Ahí está el sonido en la ventana otra vez…
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