Salí corriendo de ahí. (Terror)

 Se que yo tengo mucha culpa; que yo coopere en ello; pero, no creo merecer eso. 


Tengo miedo.


Aún recuerdo las imágenes que viví. Esos ojos irradiando no miedo, terror. Mi compañero, mi amigo estaba muerto; con un rictus de terror que nunca había visto, ni siquiera en las películas que tanto asemejaban a la realidad; la vida real es mucho más aterradora…


Pero todo era un juego, una broma; nunca quisimos hacer daño. Éramos sólo muchachos irresponsables queriendo descubrir más.


En la escuela había una joven recién llegada de provincia. Era muy guapa y tenía bonito cuerpo. Éramos ese grupo de 4 amigos que bromeaban con cualquier cosa.


Hicimos una apuesta para que uno de nosotros la conquistara y trajera una prueba de lo que había sucedido. Uno de los muchachos se ofreció a lograrlo.


Pasaron algunas semanas y ya nos habíamos olvidado del asunto; cuando llegó este muchacho y muy orgulloso nos dijo que ya obtenido lo que queríamos. Sacó su teléfono y abrió un video que tenía grabado. En el video, se podía ver a esta muchacha bailando al compás de una canción muy sensual; se empezó a desnudar hasta quedar en lencería y aún así continuo bailando hasta quedar completamente desnuda; nuestro amigo, comentó que detuvo la grabación y nos reseñó con lujo de detalle lo que sucedió después.


Reímos y le pedimos que nos compartiera el video. Una vez que ya lo teníamos los 4, nos olvidamos completamente del asunto.


Pasaron los meses y nos enteramos que aquella muchacha se había suicidado. Me quede muy sorprendido. Se esparció el rumor de que había acabado con su vida al saber que aquel video estaba circulando por internet. Nos reunimos y hablamos al respecto; el amigo que la había conquistado nos había pasado el video a nosotros; otro de nosotros lo había compartido con muchos amigos; y otro lo había vendido a una página porno en internet.


Después de unos días, el amigo que la había conquistado dejó de ir a la escuela. Lo fuimos a buscar y encontramos un moño negro en la puerta. Preguntamos por él y nos dijeron que había muerto. Estábamos sorprendidos. Encontramos a un amigo cercano de su familia y nos contó que el fallecimiento había sido en circunstancias extrañas. 


El muchacho se había ido a dormir una noche, de manera normal. El solía cerrar su cuarto por dentro para tener privacidad. A la mañana siguiente, toda la familia se dispuso a iniciar sus actividades. El cuarto permanecía cerrado, pero nadie le dio importancia. El día terminó y todos empezaron a regresar a casa. Cuando el padre llegó, la madre le dijo que el muchacho no había salido de su habitación desde el día anterior. El padre tocó a la puerta y no hubo respuesta. Abrieron la puerta con ayuda de un cerrajero y encontraron un espectáculo infernal. El muchacho estaba tendido sobre su cama; los brazos y las piernas habían sido arrancados con fuerza sobrehumana; su cara tenía una expresión de terror puro; el cuarto estaba lleno de sangre; la sangre empezaba a secarse en las paredes y el suelo; pero lo más macabro era el hecho de que sus globos oculares estaban en sus manos, sus dedos y uñas empapadas en sangre, como si él mismo se hubiera arrancado los ojos.


La narrativa de aquel hombre nos aterrorizó. Nadie sabía lo que había sucedido; la familia no había escuchado ningún ruido y la policía decía que todo había ocurrido en ese cuarto, en esa noche.


No sabíamos que pensar y los 3 nos dirigimos a la escuela en silencio.


Al llegar a la escuela, vimos que la mejor amiga de aquella muchacha estaba sentada en un banco en el patio; de modo casual nos acercamos y le hicimos la platica. La muchacha me causaba cierta aversión; vestía toda de negro; su maquillaje era sombrío y se identificaba como emo. Con cierto recelo, comenzó a platicar con nosotros. En algún momento, salió a relucir el tema de su amiga muerta. Ella dijo que su amiga tenía un secreto muy oscuro que poca gente conocía. La muchacha fallecida y su madre eran de un pequeño pueblo en Puebla; su madre había quedado embarazada de un hombre casado que era muy respetado en el pueblo; debido a ello, a la mujer y su pequeña hija se les relegó y se les consideró parias. La gente del pueblo murmuraba que la madre practicaba la brujería y había bautizado a su hija en nombre de Satán, lo cual le proporcionaba un demonio para su protección. Al suicidarse, la joven había dejado una nota explicando porqué lo hacía. La madre furiosa había hecho un ritual, exigiendo al demonio protector una venganza. Y que el demonio vendría a cobrar con la muerte de los que habían provocado el suicidio de la muchacha.


Nos quedamos helados de la impresión. Saliendo de la escuela, quedamos en averiguar más al día siguiente.


Al otro día, el muchacho que había pasado el video a sus amigos, no llegó a clase. Al terminar la escuela, mi amigo y yo fuimos rápidamente a su casa. Al llegar, encontramos muchas patrullas y una ambulancia en esa casa. La madre del muchacho gritaba a voz en cuello; el padre hablaba con la policía. Le preguntamos a una persona que estaba ahí que había sucedido. Esa persona nos comentó que el hijo de la familia había sido encontrado muerto en su habitación. Me quede mudo; mi amigo le preguntó que qué había sucedido; el hombre dijo que había escuchado lo que el padre había declarado: el padre decía que el muchacho se había ido a su habitación ya para dormir pero a los pocos minutos, el muchacho había salido corriendo de su habitación, gritando algo acerca de los ojos, qué en los ojos se podía ver al demonio. Los padres creyeron que era una pesadilla y lo llevaron a su habitación. El muchacho lloraba y gritaba que no le dejaran solo con esos ojos. La madre le hizo compañía hasta que se quedó dormido, cerró la habitación y se fue a dormir. Al despertar, fueron a ver al muchacho y lo que habían hallado no se podía explicar con palabras, dado lo sangriento de la escena: el muchacho estaba acostado sobre la cama, sus piernas y brazos habían sido arrancados y todo estaba lleno de sangre; la cara mostraba un rictus de terror inenarrable; pero lo más aterrador era que su teléfono celular estaba en su garganta, la fuerza para empujarlo hacia adentro había sido tanta que sus ojos se desorbitaban.


No fuimos de ahí. Mi amigo comenzó a llorar decía que no quería morir, que se arrepentía de todo lo que había hecho. Me pidió que lo acompañara a la iglesia; ahí consiguió un escapulario, se confesó y tomó agua bendita en un pequeño frasco. Sus padres estaban de viaje y no quería estar solo en su casa, me pidió que me quedara con él. Yo estaba aterrado pero pensaba que quizá, estando los 2, nada sucedería. Pedí permiso en mi casa y me quede con él. Al llegar, comimos algo y nos fuimos a su habitación. Nos quedamos dormidos.


Cerca de las 2 de la madrugada, el teléfono de mi amigo sonó. Ambos nos despertamos. Cuando contestó el teléfono, el video de aquella muchacha apareció en la pantalla; ella estaba bailando y, de repente, yo sentí que sus ojos me estaban viendo; me veían desde ese teléfono. Esos ojos cambiaron súbitamente; se transformaron en algo viviente. 


En un momento, mi amigo dio un grito desgarrador; algo lo estaba levantando sobre la cama. Trate de escapar, tropecé y quede recargado contra la pared; volteé y vi cómo algo jalaba su pierna izquierda lentamente, estirándola. Mi amigo gritaba. La piel y los músculos no soportaron más y se desgarraron salpicando sangre por todos lados. Yo trataba de taparme los oídos y cerrar los ojos para evitar ser testigo. Lo mismo sucedió con la pierna derecha; la tensión sobre la pierna era muy lenta para hacer más grande la agonía. No podía yo entender cómo mi amigo seguía consciente a pesar de semejante tortura. 


Aún no puedo entender cómo sucedió, pero mi amigo tenía el módem del internet en sus manos. Con un movimiento rápido, él mismo clavó las antenas del módem en sus ojos y lo jalo hacia afuera. Por un momento, me pareció ver un trozo de globo ocular en la antena.


Los brazos fueron arrancados de la misma manera; aquel ser se tomaba su tiempo para agrandar el sufrimiento.


Al terminar, el cuerpo dejó de flotar y cayó de golpe sobre la cama; aún después de todo podía yo ver su pecho subiendo y bajando porque aún respiraba.


Por un instante, pude ver aquel ser. Cómo una gran sombra negra que me volteó a ver. Sus ojos eran los mismos que había yo visto en el video.


Salí corriendo de ahí…


He estado encerrado en mi cuarto todo el día y parte de la noche.


Se lo que va a suceder.


Son casi las 2 de la madrugada.


Mi teléfono está sonando…



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