3:32 am (terror)

No puedo apartar esos ojos de mi memoria…

 

Veo en mis manos los cortes; algunos todavía sangran… los más profundos… pero no quiero cerrar los ojos y revivir ese momento. Solo a nosotros se nos pudo ocurrir… sabiendo qué hay tanta locura y maldad allá afuera.

 

No nos imaginamos lo qué íbamos a encontrar…

 

El día comenzó de manera normal en la escuela. Mi amiga y yo tomábamos nuestras clases; pero, la clase de historia se desvió a leyendas urbanas y cómo se diseminaban en la población. Alguien mencionó a “slender man”; otro a “bloody mary”; uno más a los “killer clowns”; el maestro dijo que había aún muchas más y que debíamos hacer un trabajo explicando la leyenda, cómo había iniciado, su desarrollo, la manera de cómo había afectado al público y su expansión. Nos pareció un trabajo interesante y decidimos empezar la investigación.

 

Llegamos a la casa de mi amiga; sus padres trabajaban y estábamos solas. Subimos a su habitación con refrescos y algo de comer y comenzamos a navegar en internet. Por un par de horas, buscamos en varias paginas y solo encontramos las leyendas más comunes. Mi amiga estaba fastidiada y me propuso ver un par de videos antes de continuar. 

 

Al navegar en YouTube, en las sugerencias aparecieron videos de las famosas “mystery box” que se compraban en la deep web. La mayoría eran montajes por pseudo youtubers que buscaban más seguidores. Nos llamó la atención un video de un canal que no tenía más videos; era de alguien que no mostraba su rostro; parecía que tenía la cámara en su gorra. La caja sólo contenía un espejo roto y en la tapa tenía escrita una dirección de internet. Por curiosidad, pusimos la dirección en el buscador y mando mensaje de error; pero, no era el mensaje regular, decía que el buscador no podía acceder a esa dirección; probamos diferentes buscadores y el resultado era el mismo. 

 

Mi amiga me dijo que su hermano tenía un buscador especial en su computadora que podía acceder a cualquier dirección de internet. Usando el portátil de su hermano, pusimos la dirección en el buscador Tor. El buscador tardó unos minutos en desplegar una página que se llamaba “real urban legends”; sin embargo, la página sólo tenía una entrada, al acceder tenía las instrucciones que decían que, al seguirlas, se obtenía el control sobre un demonio y se podría pedir lo que se quisiera. 

 

Las instrucciones decían que se tenía que repetir la frase “sic ibi qua hic” 5 veces, enfrente de un espejo. Se tenía que empezar exactamente a las 3:32 de la madrugada y repetir la frase cada 13 segundos para que la quinta ocasión se repitiera exactamente a las 3:33; se debía mantener la vista en los ojos que se reflejaban en el espejo durante todo el tiempo y, al final, el demonio aparecería para cumplir cualquier deseo.

 

Mi amiga estaba entusiasmada con hacer el ritual y ver que pasaba; yo no estaba tan convencida, pero me dejé llevar.

 

Mandamos la dirección de internet a nuestros amigos, a manera de broma; junto con el enlace del video.

 

Esperamos a que diera la hora para iniciar. Ella tenía un espejo en su tocador con una silla a la altura idónea. Usamos el cronómetro de un teléfono celular para contar el tiempo, ella memorizó la frase. 

 

Ella repitió la frase a la hora exacta y continuó con las repeticiones siguiendo el reloj.

 

Ella no despegó los ojos del espejo.

 

Al terminar, por un instante me pareció ver algo en el espejo. Al tratar de enfocar, mi amiga lanzó un grito espeluznante. Nunca había oído algo como ese grito. Su cabeza cayó hacia atrás colgando como la cabeza de una muñeca. Sus ojos estaban hacia arriba mostrando solo la parte blanca del ojo. Volteé hacia el espejo. El reflejo paralizado de mi amiga estaba ahí; sus ojos me veían fijamente.

 

El espejo estalló en mil pedazos. Estoy aterrorizada. Traté de juntar los pedazos; cada pieza tenía el reflejo de los ojos de mi amiga mirándome. Los vidrios cortaban mis manos. Mi amiga seguía respirando; pero ya no estaba conmigo.

 

Puse los trozos en una caja.

 

No se que hacer.

 

El grito retumba en mis oídos.

 

Sus ojos taladran mi memoria.

 

Son las 3:39 am.

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