Los hombres sombra de la estación 18 de Marzo

 Necesito dormir con la luz prendida… y aún así, puedo verlos…

 

Duermo a ratos… no sé si mi mente juega conmigo o ahí están…

 

Si no hubiera tenido tanta necesidad y aceptado ese trabajo en el metro de la Ciudad de México, no sabría de su existencia; pero, ahora, se que nos vigilan y esperan el momento…

 

Tomo el café lo más caliente que puedo y no me puedo quedar despierto. Cigarro tras cigarro, café tras café; los ojos se me cierran.

 

No sólo están allá; están en todas partes.

 

Mientras sigo fumando y tomando café, trato de mantener mi mente ocupada y solo recuerdo lo que sucedió.

 

Entré a trabajar como vigilante nocturno en el metro. Tenemos que vigilar que las estaciones estén vacías durante la noche y que la gente de limpieza haga su trabajo. Había escuchado de anécdotas que se suscitaban en algunas estaciones; yo creía que muchas de ellas eran exageradas o producto del alcohol o los fármacos que algunos compañeros usan; ellos dicen que es para sobrellevar todo lo que ocurre en ese turno.

 

Estuve varios meses en ese trabajo, en varias estaciones; pero, era como cualquier encargo, quizás, a veces, más aburrido; sobre todo, cuando te quedas sin un compañero; sin embargo, esta fue mi primera noche en esa estación a la que no quiero regresar.

 

La estación 18 de Marzo no es de las más transitadas; pero, tiene mucha gente. El transbordo de una línea de tren a otra es de los más largos, casi 300 metros; en la mayoría de esos transbordos hay pequeñas tiendas y algunos vendedores; sin embargo, en este, ese gran pasillo está prácticamente desierto.

 

Esa noche en particular, la estación se había quedado desierta desde temprano. Al pasar el último tren del día, cerré los accesos e hice mi ronda por el lugar.

 

La estación tiene 2 modalidades, una a nivel de calle y una subterránea; comencé por la zona a nivel de calle; todo estaba particularmente silencioso. Las luces se quedan prendidas toda la noche para tratar de ahuyentar a quienes quieran dormir adentro; y sigo encontrando indigentes que buscan refugio. Por lo regular se hacen 3 rondas; una cuando termina el personal de limpieza, cerca de la una y media de la madrugada; otra a medio turno, para verificar, cerca de las 3 de la madrugada y la última media hora antes que llegue el primer tren. 

 

Terminé la primera ronda, todo estaba limpio; m extrañó no ver salir a la persona de limpieza. Al atravesar el túnel que conecta ambas líneas, sentí un escalofrío recorrer mi espalda; todo estaba vacío; pero yo oía lamentos, ruidos, pasos; sentía una mirada que taladraba mi nuca. 

 

Camine lo más rápido posible para regresar a la oficina y cerrar; mi corazón latía muy rápido. Los minutos pasaron muy rápido y era hora del siguiente rondín. Subí a nivel de calle, ni personas, ni perros, ni autos, era una noche muy lúgubre. Baje y entré al túnel, sentí como si la temperatura bajara. Cuando estaba a mitad del túnel, escuché un gemido venir del final del túnel. Alcance a ver al encargado de limpieza arrastrándose hacia mi; avance más rápido para auxiliarlo; estaba por llegar junto a él cuando lo vi.

 

Algo flotaba cerca de él, no era una persona; era algo; una figura como una sombra estaba junto a él; casi podía ver a través de aquel ente. 

 

Quedé petrificado; un grito quería salir de mi garganta; pero, el terror me quitó el habla. Aquel ser cubrió por completo al muchacho, que seguía gimiendo; en un momento, todo quedó en silencio. La sombra se alejó, arrastrando un cuerpo que más parecía una marioneta con los hilos rotos. 

 

Al querer correr para escapar, vi a los demás; muchas figuras iguales llenaban el pasillo.

 

Al correr, creo que atravesé una o varias de esas figuras; sólo quería salir de ahí.

 

Me encerré en la oficina; salí cuando llegó el relevo.

 

Llegué a mi casa; no quiero regresar ahí.

 

En la noche, me encerré y me dispuse a dormir. A mitad de la noche, me despertó algo. Abrí los ojos; veía borroso; creí que era porque estaba medio dormido.

 

 Al estar totalmente despierto, me di cuenta que eran ellos, la gente sombra; no solo están allá; están en todos lados; en un rincón oscuro de tu casa; en el montón de ropa en una silla; debajo de la cama; en la oscuridad del closet, esperando.

 

Ahora duermo con la luz prendida y aún los veo esperando, ahí donde la luz no llega…

 

Ahora ya lo sabes…

 

No duermes solo…

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