Trabajar en San Ángel

 No podía yo imaginar lo que sucedía dentro de las paredes de la empresa en la cual yo siempre soñé trabajar.

 

El equipo de limpieza de contención de riesgo sanitario trabajaba rápidamente para dejar el lugar listo para volver a ser usado. 

 

El grupo normal para una grabación consta de alrededor de 20 personas, entre camarógrafos, managers, director, técnicos, etc., aparte los actores; pero, esta vez éramos apenas 5 personas, haciendo varias funciones y moviéndose ágilmente para tener todo listo para la grabación. Grabar en la madrugada, no era extraño dado el volumen de material que se tenía que tener listo y la cantidad de programas que se grababan en vivo y ocupaban los foros .

 

Yo no tenía mucho tiempo de haber entrado a trabajar ahí; poco fue el tiempo para que se dieran cuenta de mi capacidad como camarógrafo y me solicitaran en diversos proyectos; sabía comprender las instrucciones del director y como llevar su visión al programa que estaba dirigiendo. En los pasillos pasillos se murmuraban chismes, historias, leyendas; a pesar de la prohibición no escrita de no divulgar ese tipo de rumores so pena de consecuencias como reprimendas o regaños hasta la terminación de la relación laboral inmediata; más aún, aquel contrato de confidencialidad que me comprometía a no divulgar nada de lo que sucedía y lo que se grababa dentro de la empresa y, si faltaba a esa cláusula, cualquiera de mis hijos o mis padres iría a la cárcel.

 

Estaba absorto en mis recuerdos, cuando otro miembro del staff comenzó a vomitar por todo lo que el grupo de limpieza estaba recogiendo. 

 

El muchacho fue auxiliado por otro ayudante y lo sacaron del foro; quiero pensar que lo despidieron en ese momento, porque no lo volví a ver.

 

Mientras sacaban al muchacho, recordaba algunas de las leyendas urbanas alrededor de esa empresa; el supuesto catálogo de actrices de renombre que eran rentadas como acompañantes a altos ejecutivos, políticos y jefes del crimen organizado; pagando muy grandes sumas de dinero, el monto variaba dependiendo del servicio que la actriz proporcionaría al cliente, desde presentarse a un evento hasta pasar la noche con él y someterse a cualquier deseo que el tuviera. Hay quien dice que conoce a la encargada del catálogo, que lo había visto, que contenía tanto hombres como mujeres. 

 

Otro hablaba de múltiples nexos con el narco-tráfico; usando a actrices, actores, cantantes y personal de la empresa para llevar mercancía a través del país y el extranjero y eliminar a quienes ya no eran útiles a la empresa, se querían salir o pudieran ser incómodos o peligrosos para la empresa o el crimen organizado. Se hablaba de una lista que se tenía que cumplir en tiempo y forma. Se rumoreaba que había actores, políticos, muchos de ellos, ya tachados, algunos fallecidos en accidentes, atentados o de causas naturales.

 

El director me pidió que lo ayudara en la edición final y revisión de lo que se acababa de grabar. Puso la cinta en el lector, la imagen apareció en 3 pantallas, 3 cámaras grababan simultáneamente mientras sucedía la acción: frente, lado y superior. 

 

Una actriz apareció a cuadro con un vestido largo negro y zapatillas de tacón; yo la había visto en algunos comerciales y papeles pequeños en programas. El set era una habitación con tan solo una mesa de madera larga, una caja de madera cerrada en el piso y una pequeña mesa a su lado. La luz era escasa, para dar la impresión de luz de velas, pero suficiente para que la acción fuera visible. Un hombre entró a cuadro, usando una túnica negra que le cubría todo el cuerpo y una capucha que impedía ver su rostro. La joven no parecía alarmada, solo nerviosa; el hombre le dio una botella con un líquido amarillo; ella lo tomó todo de un sorbo. En unos segundos, ella pareció tambalear; él la cargó y la puso acostada sobre la mesa larga. Él volteó a la caja y sacó un cuchillo. Se acercó a ella y cortó el vestido del cuello hacia abajo; el cuchillo estaba muy afilado, cortando la tela sin problema. Ella estaba completamente desnuda, se le notaba temblar. El buscó la parte baja del esternón y enterró el cuchillo en el cuerpo de la joven; ella gritaba desgarradoramente mientras la hoja iba abriendo su cuerpo hacia el abdomen; la sangre brotó; ella no paraba de gritar, pero no se podía mover, el director bajo el volumen, los gritos agonizantes eran escalofriantes. Al llegar al ombligo, él empezó a sacar los intestinos de la joven, ella estaba consiente; su cara mostraba un rictus de terror. Él sacó los órganos internos, metió la mano bajo las costillas y tomó el corazón, cortó las arterias; el corazón aún latió un poco en su mano. La joven ya no se movió, la expresión de horror quedó petrificada en su cara. El hombre se acercó a la caja; sacó sierras, cuchillos y hachas y se dedicó a cortar a la joven. La carnicería se prolongó por casi 2 horas. El director iba escogiendo las tomas que, él consideraba las mejores y las iba grabando en un máster. Su cara no denotaba ninguna emoción, como si lo hubiera hecho muchas veces antes. 

 

Al terminar, tomó los cassettes de las grabaciones de las 3 cámaras y con un martillo y tijeras los destruyó y los puso en un bote de metal; puso el cassette con el máster y lo transfirió a un CD; revisó que la grabación del CD estuviera correcta; tomó el máster y también lo destruyó; una vez que todo estaba en el bote, roció una lata de gasolina para encendedor y le prendió fuego.

 

Mientras todo se consumía, hizo una llamada telefónica. Dijo que el trabajo estaba hecho y que la única grabación sería entregada de inmediato. 

 

Me dio el CD, un trozo de papel con una dirección y las llaves de un auto. Me dijo que me estarían esperando, que entregara ese CD y regresara, que no tirara el papel que me había dado.

 

Llegue al lugar, era un lote baldío. Un guarura se acercó a mí, me pidió el CD y me ordenó esperar. Llevó el disco a una camioneta negra y lo entregó. Unos minutos después, se me acercó y me dijo que me podía ir. 

 

Al regresar, el director me pidió el papel con la dirección; se lo entregué y lo quemó; sin preguntas.

 

Yo le pregunté que porque había gente que hacía eso; él contestó que porque podía hacerlo.

 

Un par de días después, recibí mi sueldo con un enorme incremento. Recursos humanos me habló y me comunicó que había subido de nivel y mi sueldo y obligaciones cambiarían.

 

Estoy afuera de San Ángel, en esta empresa se sube muy rápido si sabes hacer tu trabajo y eres discreto…

 

 

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